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Londres (CNN) — El 11 de septiembre ha estado un tanto eclipsado durante casi dos dcadas por un aniversario ms notorio, pero sigue siendo una fecha grabada en la mente de los chilenos. El ao 1973 fue la fecha en la que el general Augusto Pinochet arrebat el poder al Gobierno socialista democrticamente electo de Salvador Allende.

Cuarenta y seis aos despus de ese sbito golpe y 29 aos despus del regreso de la democracia, Chile an se recupera de los efectos del brutal gobierno de Pinochet.

El dictador Augusto Pinochet (en el centro), lder de la junta militar chilena, saluda en una caravana el 11 de septiembre de 1973 en Santiago, poco despus del golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende. Un ao despus, en 1974, Pinochet firm un decreto en el que se nombr presidente. (Crdito: /AFP/Getty Images)

Su relevancia actual tal vez no sea evidente.

Sin embargo, entre todo esto se puede sentir la influencia de Chile. Javier Ziga es un activista mexicano por los derechos humanos y asesor especial de Amnista Internacional; l afirma que “lo que pas en Chile trasciende sus fronteras porque oblig a la comunidad internacional a que entendiera que las violaciones a los derechos humanos eran asunto de todos, dentro y fuera de Chile”. Ziga visit el pas varias veces durante el gobierno de Pinochet, document los abusos y las desapariciones y desde entonces ha hecho campaa incansablemente a favor de los familiares de los desaparecidos.

Carlos Reyes Manzo es uno de los muchos miles de personas que fueron detenidas y torturadas bajo el rgimen de Pinochet. Ahora vive en Londres, pero antes del golpe trabajaba para el gobierno de Allende, especficamente para Chile Films, y tambin trabajaba para el Partido Socialista. Recuerda que cuando depusieron al gobierno, todo ocurri sbitamente.

“De cierta forma, estbamos esperando que algo ocurriera. [Pero] nunca esperamos que ocurriera tan rpido, de esa forma”. Por pura suerte, Reyes Manzo estaba reunido cuando la milicia cate su departamento e inicialmente evadi la captura. Al ver lo que ocurra, decidi dirigirse a las oficinas centrales del Partido Socialista en el centro de Santiago.

“Estaba muy cerca del palacio presidencial, por el camino vi cuerpos en la calle. Las fuerzas armadas de inmediato abrieron fuego y mataron a la gente Muy pronto incendiaron las oficinas centrales del Partido Comunista”. Carlos hace una pausa. “Ese fue el da, haba disparos por todas partes y asesinatos por todas partes”.

Para cuando termin ese sangriento da, el presidente Allende estaba muerto: se haba suicidado cuando las tropas irrumpan en el palacio presidencial.

En 24 horas, se haba depuesto al gobierno socialista y lo haba reemplazado una junta militar. Algunos personajes estaban complacidos, especialmente Estados Unidos: el golpe gozaba del apoyo disimulado del gobierno de Nixon. Las nacionalizaciones generalizadas que Allende implement y las reformas tan radicales no haban sido del agrado de muchos chilenos y observadores internacionales, en particular de las corporaciones transnacionales. Despus del golpe, se implementaron vigorosas polticas econmicas de libre mercado inspiradas en las teoras del economista ganador del premio Nobel, Milton Friedman, y otros.

En cuanto a los miembros del Partido Socialista, Reyes Manzo recuerda lo que ocurri despus: “Los lderes del partido fueron detenidos, mataron a algunos y algunos entraron en la clandestinidad. Yo mismo entr en la clandestinidad. As que pas seis meses en la clandestinidad, trabajando all, tratando simplemente de que todo regresara a su lugar [Finalmente] alguien con quien trabajaba dio mi nombre y me detuvieron. Llegaron a mi casa y prcticamente saquearon todo Estaba con mis dos hijitos y me llevaron”.

“Preparados para torturar”

Reyes Manzo pas varios meses detenido, lo trasladaban de un sitio a otro y lo torturaban regularmente. En una prisin, descubri que conoca la voz de la persona que estaba a cargo: era la de un hombre llamado Romo, a quien conoca de antes del golpe pero eso no cambiaba nada. “No tenan miramientos cuando queran que supieras quines eran”.

Ziga dice que “los torturadores estaban preparados mentalmente para torturar porque sentan que estaban defendiendo al pas”. Actualmente, Reyes Manzo sigue desconcertado por esta idea.

“Era imposible que creyeran que lo que estaban haciendo era incorrecto. En esta clase de ideologa has convencido a la gente de que es correcto torturar, que es correcto matar, que es correcto violar a las mujeres, que es correcto que lo que hicieran era correcto”. Reyes Manzo niega con la cabeza. “Eso era increble”.

Finalmente, Reyes Manzo logr llevar a cabo una huida extraordinaria. Primero se exili en Panam y luego la polica secreta de Chile lo secuestr de nuevo. Trataron de llevarlo de regreso a Santiago, pero antes el avin tuvo que hacer una escala en el aeropuerto Heathrow de Londres. Reyes Manzo recuerda: “Cuando llegu a Londres, me di cuenta de que era mi nica oportunidad para escapar”. Dice que, afortunadamente, sus guardias se haban emborrachado y se haban quedado dormidos. “Sal corriendo del avin y ped asilo poltico”.

Reyes Manzo prcticamente no hablaba ingls y casi lo deportan a Chile. En ese entonces, la primera ministra de Gran Bretaa, Margaret Thatcher, tena una relacin notoriamente cercana con Pinochet. Sin embargo, Reyes Manzo se las arregl para contactar con Amnista Internacional, que logr que Lord Avebury presentara su caso ante el Parlamento. Se le otorg el asilo. “Eso salv mi vida, por eso estoy aqu”.

La responsabilidad internacional

Entonces, cules son las lecciones que nos ofrecen los acontecimientos que ocurrieron en Chile hace ms de 40 aos?

“Algunas lecciones son muy claras”, dice Ziga. “Lo que ocurre dentro del pas no solo concierne a las autoridades nacionales. Los derechos humanos son algo de lo que todos somos responsables. Cuando alguien desaparece en Chile, en Argentina o en otros pases [como] Sri Lanka, Filipinas, la humanidad est bajo agresin. Me agreden a m. Tambin soy vctima de esas violaciones aunque no sea mi pas, porque soy un ser humano La leccin de Chile es que esos derechos humanos son responsabilidad de todos”.

Claro que esas declaraciones morales no facilitan el manejo de los dilemas que se presentan en Egipto, Siria y otras partes Ziga reconoce que los tratados internacionales y los acuerdos humanitarios no impiden por s mismos las violaciones ni la violencia.

“Tambin se necesita la voluntad poltica de los gobiernos internos y que quienes estn en el exterior presionen para ayudar a las vctimas”, dice Ziga. “Puedes ver que no es lo que est ocurriendo en Siria”.

Sin embargo, Ziga dice que organizaciones como Amnista estn preparadas. “An en circunstancias difciles, es muy importante documentar las violaciones Ciertamente las lecciones que ofrecen otros pases como Chile o Argentina [son que] cuando el conflicto termina, ese ser el momento de deslindar responsabilidades”.

Aunque Ziga ha viajado por las regiones ms atormentadas y violentas del mundo durante dcadas, no se muestra pesimista. Seala al juicio que se sigue a Siert Bruins, un exoficial de la SS nazi de 92 aos, como ejemplo de que la ley internacional tiene buena memoria. “Toma tiempo”, dice. “Pero se har justicia”.

Nota del editor: esta nota fue publicada originalmente en 2013. Fue actualizada en septiembre de 2019.