En África, Rusia está cambiando un grupo paramilitar por una réplica que puede controlar. ¿Cuál es el plan de Putin?
Por Nimi Princewill, CNN
Wagner, un temido grupo de mercenarios rusos conocido por haber encabezado un fallido motín contra Moscú y acusado de cometer graves abusos contra civiles en África, está siendo reemplazado en el continente por otro grupo paramilitar ruso.
Su sucesor, dicen los expertos, es Africa Corps, controlado por el Kremlin.
Durante años, Wagner —financiado por el Gobierno ruso y elogiado por su “valor y heroísmo” por el presidente Vladimir Putin en 2023— representó la oferta militar de Moscú en el Sahel, una región semiárida del oeste y centro-norte de África que se extiende desde Senegal hasta Sudán.
Con la salida de Wagner de amplias zonas de la región —marcada por golpes de Estado recurrentes, rebeliones armadas e insurgencias extremistas—, parece que el Kremlin quiere reemplazarlo con un ejército controlado, pero no oficial.
Putin reveló en la Cumbre Rusia–África de 2023 que el Kremlin había “concluido acuerdos de cooperación técnico-militar con más de 40 países africanos, a los que suministramos una amplia gama de armas y equipos”.
El Kremlin está llenando en cierta medida el vacío dejado por tropas occidentales, que fueron expulsadas por varios gobiernos del Sahel entre 2022 y este año, en medio de un sentimiento antoccidental que recorre la región.
En un momento en que Occidente ha centrado en gran medida su atención en otros lugares —desde las guerras en Medio Oriente y Ucrania hasta las tensiones con China—, Rusia se ha convertido en un socio de seguridad buscado tanto dentro como fuera del Sahel.
En partes de la región, como Mali, donde Wagner sufrió algunas de sus peores bajas conocidas —se reportó la muerte de decenas de combatientes en una emboscada rebelde hace un año—, sus fuerzas se unieron a los ejércitos locales en combates contra insurgentes.
El sucesor de Wagner no se maneja de manera autónoma. A diferencia del grupo de mercenarios, el grupo paramilitar Africa Corps está bajo el paraguas del Ministerio de Defensa ruso, según el canal oficial del grupo en Telegram.
El cuerpo está conformado por comandantes de combate de élite del Ejército ruso. Además, se dio “prioridad” de reclutamiento a combatientes actuales y excombatientes de Wagner, según reveló en enero de 2024 una publicación en el canal de Telegram de Africa Corps.
Desde entonces, integrantes de Africa Corps se han incorporado al campo de batalla, realizando operaciones conjuntas con el ejército de Mali contra grupos armados.
Wagner anunció en junio que se retiraba de Mali, una de las naciones más conflictivas del Sahel, alegando que había completado una misión de tres años y medio combatiendo insurgentes en ese país de África Occidental gobernado por una junta.
Una salida similar de Wagner ha sido planteada en la República Centroafricana (RCA), el centro neurálgico del grupo en África.
Wagner opera en la RCA desde 2018 y se convirtió en la fuerza dominante en la nación centroafricana tras la salida definitiva de las tropas francesas en 2022. En la RCA se le atribuye haber ayudado al país a evitar el colapso.
A principios de este mes, sin embargo, funcionarios militares de la RCA dijeron a The Associated Press que el Ministerio de Defensa ruso pidió a las autoridades del país sustituir a Wagner por el Africa Corps y pagar sus servicios en efectivo.
La remuneración de Wagner por los servicios militares en la RCA —que incluyen proteger a su presidente, recuperar territorio tomado por rebeldes y mantener a raya a los grupos armados— “se realiza de manera extremadamente oculta y discreta” por parte del Gobierno centroafricano, dijo a CNN en enero Martin Ziguélé, legislador opositor que fue primer ministro de 2001 a 2003.
Como resultado, no está claro cómo se paga por los servicios de Wagner. Aun así, investigaciones previas de CNN hallaron que compañías vinculadas al exlíder de Wagner, Yevgeny Prigozhin, habían obtenido concesiones para explotar oro y diamantes en la RCA, donde casi el 70 % de la población vive en pobreza extrema, la quinta tasa más alta de pobreza en el mundo, según una evaluación del Banco Mundial en 2023.
Prigozhin murió en un accidente de avión al noroeste de Moscú en agosto de 2023, dos meses después de haber lanzado una fallida rebelión contra la cúpula militar rusa.
Ni un portavoz del Gobierno ni los ministros de Defensa o de Comunicación de la República Centroafricana respondieron a la solicitud de comentarios de CNN sobre el presunto plan de transición a Africa Corps. Tampoco las autoridades rusas han respondido.
El ministro de Comunicación, Maxime Balalou, dijo a CNN en enero que un acuerdo bilateral de defensa “permitía a Rusia proporcionarnos armas”, así como “manejo y capacitación para nuestras fuerzas de defensa y seguridad, (y) asistencia a nuestras Fuerzas Armadas sobre el terreno”.
Africa Corps ya ha llegado a otras partes de África, según el canal de Telegram del grupo, y opera en las naciones de África Occidental Níger y Burkina Faso, ambas gobernadas por juntas.
No se sabe si el cuerpo opera en Guinea Ecuatorial, en África Central, donde hay unos 200 instructores militares rusos, según un reporte de Reuters a finales del año pasado. Guinea Ecuatorial tiene al mismo gobernante desde hace 46 años.
El movimiento de Rusia para reemplazar a Wagner en África podría ser un “rebranding estratégico de Moscú”, según Héni Nsaibia, analista sénior del grupo de monitoreo de crisis Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED).
“Con el nombre de Wagner gravemente empañado tras el motín y la muerte de Prigozhin, es probable que Rusia esté consolidando sus operaciones militares en el extranjero bajo control estatal formal, borrando la marca ‘Wagner’ pero conservando sus funciones principales bajo un nuevo nombre como Africa Corps”, dijo Nsaibia en respuestas escritas a CNN.
“De esta manera”, añadió, “Moscú puede distanciarse de la narrativa mercenaria mientras mantiene una fuerte presencia en la región”.
Institucionalizar su participación militar en África podría beneficiar al Kremlin de otras formas, dijo Nsaibia.
“Africa Corps está pensado para darle a Moscú un mayor control sobre las operaciones, y potencialmente más legitimidad internacional, además de menos riesgos legales y de reputación”, explicó.
Wagner ha enfrentado demandas de grupos de defensa de los derechos humanos por acusaciones de abusos.
La Unión Europea sancionó al Grupo Wagner y a individuos y entidades vinculados a él en 2021 y 2023. Entre los sancionados en 2023 estaban “el jefe del Grupo Wagner en Mali, donde los mercenarios de Wagner han estado involucrados en actos de violencia y múltiples abusos a los derechos humanos, incluidas ejecuciones extrajudiciales, así como varios miembros destacados del grupo en la República Centroafricana”, indicó el Consejo de la UE.
Expertos de Naciones Unidas también pidieron en 2023 una investigación independiente sobre los presuntos crímenes cometidos por el Grupo Wagner y el ejército de Mali.
En su declaración dijeron que “la falta de transparencia y la ambigüedad sobre el estatus legal del Grupo Wagner… crean un clima general de terror e impunidad total para las víctimas de los abusos del Grupo Wagner”.
Las autoridades de Mali rechazaron las acusaciones, diciendo que el país “se mantenía firme en procesar y castigar a los autores comprobados de violaciones de derechos humanos”.
Aunque aún persisten muchas preguntas sobre las operaciones de Wagner en África, existen opiniones divididas sobre el impacto que sus operaciones antiterroristas con ejércitos locales han tenido en el continente.
“Yo no veo qué ha aportado Wagner a la batalla (contra los terroristas)”, dijo el consultor de seguridad Mamadou Adje.
“Desde que (las fuerzas de Wagner) se unieron a la lucha, los yihadistas se han expandido por Mali, Burkina Faso y Níger, con muchas víctimas civiles”, dijo Adje, un coronel senegalés retirado que anteriormente sirvió en Mali y Burkina Faso bajo el bloque regional de África Occidental, la CEDEAO, en declaraciones a CNN.
En cuanto al reemplazo de Wagner por Africa Corps en ciertos países, “no veo que cambie mucho en el campo de batalla”, señaló Adje.
A juicio de Nsaibia, Wagner ayudó al ejército de Mali a “lograr algunas victorias tácticas y estratégicas, en particular la recuperación de bastiones rebeldes”.
No obstante, dijo, el grupo deja atrás “un Estado al borde del colapso”.
A principios de este mes, delegados de la ONU dijeron al Consejo de Seguridad que la seguridad en el Sahel “se está deteriorando rápidamente” y que la actividad terrorista en partes de la región se ha intensificado “en escala, complejidad y sofisticación, incluso mediante el uso de drones, comunicaciones alternativas por internet y una creciente colusión con el crimen organizado transnacional”.
Ahunna Eziakonwa, secretaria general adjunta de la ONU y directora para África del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), advirtió que los problemas de seguridad en el Sahel “superan la capacidad de los gobiernos nacionales”, por lo que se necesita apoyo global.
Lo que importa, sin embargo, es que cualquier ayuda de actores externos sea “bien intencionada”, dijo a CNN, y añadió: “No estamos promoviendo ningún tipo de apoyo en el área militar o de seguridad que socave los derechos humanos, sin importar de dónde provenga”.
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